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No te pares
Supongo que ya os habréis dado cuenta.
Aunque te quedes en casa, la vida sigue. Los días pasan, el sol sale y se pone como siempre.
Los afortunados que tienen casas grandes y palacios disfrutan de vistas privilegiadas, aire libre, un bañito en la piscina.
Otros, como yo, vivimos algo más estrechos.
No importa. Tu casa es tu imperio.
Mira esta captura:
En la app Human que tengo instalada en el móvil.
Son los minutos de ejercicio de uno de estos días sin poder salir de casa.
Casi todos se han hecho en un mismo lugar.
¿Dónde?
El pasillo.
Andando. Todo lo rápido posible. Recomiendan 30 minutos de camino al día, así que 65 está muy bien.
No creo que pueda dar más de 20 pasos del tirón antes de darme la vuelta y volver sobre mi sendero.
Parece de locos, ¿a qué si?
Ir y venir sin parar por el pasillo de tu casa.
Cómo alma que lleva el diablo.
Corriendo hacia ninguna parte.
(Quién dijo que comprar una cinta era mala idea, se equivocó.)
Pero, de rebote, te das cuenta de algo sustancial.
Tras tres o cuatro recorridos, ya entras en piloto automático.
Y a las 10 vueltas al circuito, no necesitas pensar si tienes que poner un pie delante de otro o dónde dar la vuelta.
Esto te permite pensar en lo que quieras. Prestar atención a otra cosa, aunque estés en pleno ejercicio.
Pruébalo, verás que tengo razón.
Tonifica los músculos.
Quema grasa.
Funciona.
Las cuatro paredes de tu casa te hacen diminuto, minúsculo.
Sólo si te dejas.
Cuando no te dejan desdoblar tu pasillo de 20 pasos en un sendero de baldosas amarillas rodeado de montañas, campos de flores y playas, hay que esforzarse para lograr el objetivo.
Un poquito más.
Es exactamente igual que puede pasarte estos días con tu carrera profesional.
El mundo no se ha parado. La tecnología tampoco. Puede que estés confinado, pero hay que seguir luchando por seguir en la brecha y mejorar profesionalmente.
Todo empieza en el pasillo de tu apartamento.
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